Escritor y periodista orureño, autor del libro “Oruro
del 900” de donde tomamos este fragmento
De 1910 a
1919, fue para Oruro la época más proficua en sorpresas de todo orden, sobre
todo en novedades de Europa y Estados Unidos. Entonces nuestros abuelos
conocieron el cinematógrafo con todas sus deficiencias técnicas. La primera
sala el “Select”, fue instalada en la Bolívar esquina La Plata por don Juan F.
Luzio, artista del violín y empresario de espectáculo públicos. Por el año 1915
llegó a nuestra ciudad la primera película argumentada que se hizo en el mundo “El
robo del tren expreso”.
No tenemos
noticia de que haya venido a Oruro el fonógrafo de Edison para cilindros; pero
si de los gramófonos de embudo marca Víctor, con discos de música popular
mexicana. En cuanto a música selecta las interpretaciones de Enrico Caruso eran
las preferidas.
Los gramófonos llegaron a Oruro a principios del siglo XX
Para el año
1911 llegaron los primeros automóviles “Overlad” descubiertos, tipo faetón de
seis cilindros con radios de madera en las ruedas, llantas de una sola pieza,
sin neumáticos, con bocina de goma, algo así como las cornetas de los heladeros
ambulantes de ahora. Es obvio decir que muy pocas personas poseían estos
vehículos. Eran de procedencia europea y muy caros. Uno de estos últimos coches
se encuentra en Pairumani; pertenecían de la familia Patiño.
Más tarde,
en 1917 o 1918, recién llegaron los pequeños Ford de bigotes. Los primeros seis
coches de eta marca los trajo la Casa Palacios, Bolívar esquina Artes, hoy
Soria Galvarro. Como el precio estaba al alcance de muchos bolsillos, pronto
esta primera partida fue agotada. Nuestros abuelos gozaron de esas velocidades
fantásticas que jamás podían alcanzar los carruajes tirados por mulas o
caballo. Se cuenta que cuando don Cosmé Navarro llegó a Huanuni con uno de
estos autos, manifestó muy ufano a sus coterráneos que solamente había ido a 20
kilómetros por hora, por ser padre muchos hijos. De lo contrario, habría ido a
30 o 40.
También don
Luis Herrero fue coautor de una aventura automovilística, cuando con su
compadre don Aurelio Brun, hicieron un viaje desde Oruro hasta el balneario de
Poopó. Al Llega a Machacamarca les sorprendió la noche y se descompuso el
sistema eléctrico de los faroles. Como don Lucho era hombre de vastos recursos,
montó a su compadre sobre el motor de automóvil con un farolito a vela en un
mano y continuaron el viaje interrumpido. En el camino, el singular copiloto
iba gritando: ¡A la izquierda, compadre!... ¡A la derecha, compadre!... Y de
esta manera llegaron a su destino.
🙌Artículo
de la Revista: “HISTORIAS DE ORURO” No 43, Edición Junio 2019 También puedes escuchar este artículo aquí 👇
ElSajama.com Prensa | Noticias de Oruro, Deportes, Cultura, Sociedad y más Diseñado por The Best Design - Todos los derechos reservados PPA ElSajama.com Copyright 2010 - 2026