Nestor Suxo Ch.
La historia reciente de la Universidad Boliviana se ha desarrollado, en gran medida, bajo un concepto estático, caracterizado, como afirma Pedroza, por ser “fuerte y monolítica”. Sin embargo, frente al espíritu de la Universidad Inteligente (UI), el contexto de la educación superior transita hoy por un momento inédito: la puesta en marcha de un nuevo sistema educativo sustentado en la investigación tecnológica y en los procesos de innovación. Se trata de una universidad abierta a los tiempos tecnológicos, a las ideas de irrupción en los procesos de aprendizaje y a una gestión orientada al desarrollo y la investigación, impulsada por una inteligencia aumentada.
El contenido de la exposición de Pedroza pone en evidencia el desafío que enfrenta nuestro sistema educativo nacional. En este sentido, cabe afirmar que la educación superior boliviana se encuentra ante una disyuntiva: avanzar hacia la UI o permanecer anclada en modelos tradicionales, mientras la sociedad, aunque aún incipiente en su carácter inteligente, comienza a convivir cotidianamente con múltiples herramientas propias de la denominada sociedad tecnológica. Estas tecnologías se observan tanto en la vida diaria de las familias como en las instituciones, que hacen uso y consumo de dispositivos y sistemas inteligentes.
En el camino hacia la UI, Pedroza identifica diversas tendencias pedagógicas y modelos educativos vigentes, estrechamente vinculados al desarrollo tecnológico. Dichas tendencias promueven prácticas de enseñanza y aprendizaje innovadoras, aceleran el progreso y contribuyen a garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, además de fomentar oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida.
En otras palabras, la propuesta de la UI se articula inicialmente en torno a los sistemas de gestión del aprendizaje (Learning Management Systems, LMS), pero se proyecta hacia los sistemas inteligentes de aprendizaje, especialmente en el ámbito de la Educación Superior; por lo que el objetivo central de este trabajo es caracterizar el discurso del sistema inteligente de gestión del aprendizaje, considerando la epistemología cognitiva; en cuanto a la metodología, se recurre al análisis del video Universidad Inteligente.
Pedroza, al reflexionar sobre la UI, destaca su carácter sistémico. Esta noción se remonta a Bertalanffy, quien concibió la vida y la naturaleza como un complejo sistema sujeto a interacciones dinámicas. Su visión integradora permite comprender el mundo como una sociedad compuesta por organizaciones y personas interconectadas mediante intrincadas redes sociales, insertas en la matriz biológica de la biosfera, conformada a su vez por innumerables ecosistemas.
Partiendo de esta concepción, se entiende que las universidades que incursionaron en plataformas virtuales avanzan ahora hacia una nueva etapa: los entornos inteligentes de aprendizaje (Smart Learning Environments, SLE). Así, según Padrón, la tendencia hacia la inteligencia artificial (IA) en la UI, expuesta por Pedroza, donde la “inteligencia artificial, la lingüística computacional y generativa, las relaciones mente-cuerpo, la robótica, conduce directamente a una Epistemología Cognitiva, mediante un puente de continuidad y estrecha vinculación.” (en Padrón, 2007, p. 20) Bajo esta perspectiva epistémicas, la UI se abre a procesos de enseñanza-aprendizaje mediados por sistemas inteligentes, orientados a proyectos de investigación y a innovaciones tecnológicas que transforman los comportamientos de los estudiantes y las prácticas docentes en la Educación Superior.
La Educación Superior y la Inteligencia Artificial
Las tecnologías de la información y comunicación modifican las formas de ser y estar de las personas y sociedades. Sin embargo, nuestras vidas parecen cada vez más determinadas por ellas. Williams propone una “tercera posición”, la tecnología sintomática, entendida como una lógica de retroalimentación entre sujeto y tecnología, mediada por los usos: “Cualquier tecnología particular es… un subproducto de un proceso social determinado por otras circunstancias. Solo adquiere su condición efectiva cuando se la utiliza con fines que ya estaban contenidos en este proceso social conocido” (2011, p. 26).
En el ámbito de la Educación Superior, la noción de estructura remite a estudiantes, docentes, métodos y teorías. No obstante, desde la perspectiva de la UI se amplía hacia: contenido y currículo; procesos de evaluación; prácticas de aprendizaje y docencia, organización institucional, liderazgo y valores, conexiones e infraestructura
Cada dimensión integra elementos sustanciales que configuran el modelo de investigación en la UI. Además, pensar la UI implica abordar problemáticas globales como el cambio climático, la gestión del agua y los recursos, la democratización, la desigualdad social, la salud y la energía. La IA, aplicada en este marco, puede contribuir a la búsqueda de soluciones.
Esta estructura compleja se traduce en la aplicabilidad de la UI en la Educación Superior, con énfasis en la docencia y el rendimiento estudiantil. La gestión educativa, consciente de los contextos sociopolíticos, económicos y tecnológicos, debe aprovechar las herramientas virtuales de IA para comprender qué funciona en una universidad y qué no.
En el ámbito estudiantil, la UI promueve el logro individual, reduce la deserción, mantiene la motivación y fomenta la movilidad académica en universidades afines. Todo ello bajo el principio de la formación orientada a la ciencia: I+D+i+IA, que integra investigación, desarrollo, innovación e inteligencia aumentada. Así, la universidad se convierte en creadora de nuevas tecnologías industriales y en formadora de profesionales competentes.
Los estudiantes se forman en ciencias y filosofía, enfrentando los retos de las humanidades y la convivencia con la robótica, así como los debates poshumanos que anticipan escenarios de extinción de la especie humana. Estos factores sociopedagógicos y tecnológicos plantean el desafío de incrementar la eficiencia de los procesos de aprendizaje más allá de las universidades tradicionales.
Por otra, la UI abre la posibilidad de nuevas profesiones emergentes vinculadas a la IA. Por ello, los docentes no solo deben garantizar la formación tradicional, sino también preparar a los titulados para un mercado laboral dinámico, con competencias adaptables y capacidad de aprendizaje continuo. En este contexto, cobra relevancia la innovación disruptiva, entendida como aquella que transforma radicalmente una industria, incluso eliminando productos y servicios previos. Así, el perfil docente en la UI exige: trabajo en equipo, colaboración, innovación permanente, convicción para transformar su entorno, curiosidad para explorar nuevos espacios, vocación de servicio colectivo y capacidad para superar riesgos institucionales y políticos
El compromiso con el ideal de la UI se sintetiza en las tres “i”: investigador, innovador e inteligencia. La investigación universitaria se convierte en estrategia de desarrollo nacional, como lo expresa la misión de la Universidad Boliviana: “transformar la ciencia y la tecnología universal para el desarrollo y progreso nacional”. En este marco, el docente colaborativo busca soluciones oportunas y se convierte en un científico con convicción de cambio, un profesional que incrementa su propia práctica con valores humanos.
Referencias
CEUB. (2014). XII Congreso Nacional de Universidades (1ª fase – Tarija, agosto 2013; 2ª fase – Santa Cruz, mayo 2014). La Paz, Bolivia.
Padrón, J. (2007). Tendencias epistemológicas de la investigación científica en el siglo XXI. Revista Moebio, 28. Recuperado de http://www.moebio.uchile.cl/28/padron.html
Pedroza, R. (2019). Universidad Inteligente [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=BTZSI2XsE9Q
Von Bertalanffy, L. (1976). Teoría general de los sistemas. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
Williams, R. (2011). Televisión: Tecnología y forma cultural. Buenos Aires: Paidós.









